A las 8:00 zarpábamos del puerto de Castellón rumbo a las islas Columbretes.
Estábamos algo nerviosos, ya sabes, esos nervios que son más ganas de llegar y empezar a remar por un sitio que sin duda es todo un paraíso para el SUP.
El viaje en el Casamar II fue rápido y tranquilo, y a mitad de travesía nos encontramos con unos amigos delfines que nos acompañaron un ratito.
Cuando divisamos el faro de la isla el corazón empezó a palpitar más fuerte y comenzamos a preparar el material.
Llegar a la isla, poner la tabla en el agua y simplemente permanecer en silencio, ya es algo increíble.
El sonido únicamente del mar, de las gaviotas y los cormoranes, hace que te des cuenta de donde estas.
Practicar SUP en este sitio es algo mágico,hacer snorkel en estas aguas espectacular.
Simplemente algo que hay que probar.






